BelBes nace de una necesidad: observar, conectar y transformar.
Creo desde el territorio que habito y desde todo aquello que me rodea, pero no desde un único lugar. Almería y el Mediterráneo son mi raíz, el paisaje que conozco y desde el que comienzo a mirar. Pero mi territorio creativo es mucho más amplio: se construye también con el arte, el diseño, la arquitectura, la fotografía, el cine, la literatura, los viajes y, sobre todo, con las personas y las experiencias que encuentro en el camino.
El arte y el diseño son motores fundamentales de mi creación.
Una imagen, un lugar, una conversación o una experiencia pueden convertirse en el origen de una idea.
No sé exactamente dónde comienza una idea. A veces aparece en la observación; otras, en una asociación inesperada entre cosas que aparentemente no tienen relación.
Mi proceso creativo no sigue una línea recta. Conecta imágenes, lugares, disciplinas y experiencias hasta encontrar nuevas formas. Me interesa precisamente ese lugar: el de las conexiones.
Creo que el arte y el diseño tienen también una función esencial en nuestra vida cotidiana: pueden transformar los espacios que habitamos, mejorar nuestro confort y aportar belleza, sentido y bienestar a lo que nos rodea.
Por eso creo en el valor de crear y producir cerca, de apoyar a quienes hacen, diseñan y trabajan con sus manos. Elegir producto local y valorar el trabajo de creadores y artesanos dentro de nuestro país, contribuye a mantener vivos los oficios, fortalecer nuestras comunidades y construir una forma de consumo más consciente, cercana y sostenible.
Crear también es una forma de cuida
Mi formación también ha construido esta manera de mirar.
He transitado por diferentes disciplinas: arquitectura, interiorismo, fotografía, diseño gráfico y cerámica, y cada una de ellas ha dejado una forma diferente de entender el espacio, la imagen, la proporción, la materia y la composición.
No las entiendo como caminos separados, sino como herramientas que se cruzan.
La arquitectura me enseñó a pensar el espacio.
El diseño, a ordenar y comunicar.
La fotografía, a observar.
La cerámica, a comprender la materia y aceptar el proceso.
Hoy todas esas miradas conviven en BelBes.
Observo la naturaleza y el tiempo, cómo transforman la materia. Una piedra erosionada por el mar. Una superficie marcada por el viento. Una grieta en la tierra. Una estructura orgánica bajo el agua. Una forma que se repite hasta convertirse en ritmo.
Pero también observo las formas creadas por el ser humano: la arquitectura, los objetos, las imágenes, las obras de arte, los espacios que habitamos.
De todo ello nacen mis colecciones.
No busco reproducir lo que veo, sino interpretarlo y transformarlo. Llevar una experiencia, una imagen, una emoción o una estructura hasta otro lenguaje: el de la materia.
Trabajo principalmente con cerámica y porcelana, pero BelBes no es solamente una marca de objetos. Es un espacio de investigación donde confluyen arte, diseño y artesanía.
Me interesa explorar la frontera entre disciplinas, entre lo orgánico y lo geométrico, entre lo preciso y lo imperfecto, entre la planificación y el azar.
Cada pieza comienza con una idea, pero termina en la materia.
Y ahí intervienen el fuego, la textura, la gravedad, la huella de la mano y todo aquello que no puede ser completamente controlado.
Ese diálogo entre lo que imagino y lo que sucede es también parte de la creación.
BelBes tiene un territorio de origen, pero no un territorio cerrado.
Mi paisaje está en Almería, pero mi mirada viaja.
Porque crear es mirar hacia fuera, recoger lo que nos encuentra y llevarlo hacia dentro para transformarlo en algo nuevo.
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